«¿Qué ustedes se creen? ¿Que soy un desalmado? Yo no puedo dejar a una persona así en la calle, al garete, y dejarla sin trabajo», explicó Rivera con visible angustia. «Todo el mundo está al tanto de su completa falta de talento y competencia. Ahora, pa’ colmo, medio mundo es de la opinión de que es una corrupta. ¡Con este escándalo nadie la va a querer ni pa’ barrer la acera! No, señor, los panitas no dejamos a otros panitas en la calle así. Total, algún día me podría tocar a mí», reflexionó.
Ante nuestras caras de indignación, Rivera replicó: «No se quejen tanto y sean agradecidos: ¡si la botamos, podría acabar siendo senadora de nuevo si se abre un huequito en el Senado!».

